lunes, 6 de julio de 2015

Solidaridad bien entendida

Sobre la bajeza moral y la estulticia del actual Gobierno de nuestra nación hay pocas dudas. La vileza con la que han aplicado su política de recortes en el Estado de Bienestar deja bien a las claras su ideología. Pero uno espera que el Presidente de su país no sea tan mentecato como para evidenciarlo de una manera tan burda explicando su concepto de solidaridad.



"Una cosa es ser solidario, y otra es serlo a cambio de nada". Pocas veces una frase explica tantas cosas y muestra de forma tan transparente los valores de su autor. Sería hasta cómico, si no fuera por lo trágico que resulta pensar que quien pronuncia esta frase ha dirigido (y todavía dirige) la política de este país los últimos años.

Sin duda, ha tenido que ser una especie de "acto fallido" en el que el inconsciente de nuestro Presidente ha traicionado su voluntad y  ha expuesto  sin pretenderlo su oculto y oscuro concepto sobre la solidaridad.

Esta gente mide todo en términos de mercado, de beneficio. Cualquier acto solidario, cualquier política social se considera una inversión que, al final, tiene que dejar un resultado neto a corto plazo. De otro modo no se la considera "sostenible" y se la hace desaparecer. Las privatizaciones y los llamados "co-pagos" son la piedra filosofal para ello.

De este modo se comprende la situación del Sistema Público de Servicios Sociales, agonizando tras estos cuatro años de gobierno con estas claves ideológicas.

Porque lo diremos hasta la saciedad. Es perfectamente sostenible en términos económicos y  en una sociedad como la española, un Estado de Bienestar fuerte y consolidado, que desarrolle políticas sociales que solucionen los problemas más graves de los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad. Si no se ha hecho es por esta ideología que tan a las claras expresa nuestro Presidente.

Ideología que les hace tener un concepto de solidaridad mercantil, y sustituir los derechos sociales por unos actos caritativos con los que, en el fondo, no invierten en otra cosa que en lavar sus sucias conciencias.

Recuerdo ya hace unos cuantos años, cuando en una de mis múltiples reuniones con políticos para reclamar fondos para políticas sociales, uno de ellos me espetó: "la caridad bien entendida empieza por uno mismo".

Yo por entonces creí que ese espécimen político se iría agotando y desapareciendo, como hicieron en su momento los dinosaurios.

Algo hemos debido de hacer mal cuando ahora esos dinosaurios nos gobiernan.

P.D. Wang está contento estos días. Primero porque los griegos se han atrevido a decir "no" a los poderosos. Como decía nuestro ilustre paisano Baltasar Gracian: "El no y el si son breves de decir, pero piden mucho pensar". Espero que lo hayan pensado bien.

Segundo, porque tiene la sensación de que los nuevos gobiernos municipales y autonómicos están abriendo las puertas para que a los servicios sociales llegue gente comprometida, con ganas de desarrollarlos para que cumplan su verdadera función. Al menos en Aragón, Luisa, Nacho, Mariví... y otros más. Y como éstos sin duda sí que lo han pensado bien, sólo nos queda desearles la suerte que sin duda su trabajo va a merecer. Porque de solidaridad entienden mucho más que nuestro ínclito Presidente.




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