miércoles, 11 de octubre de 2017

Coplas a la muerte de un sistema

Hace unos meses declaré la muerte del Trabajo Social, en una entrada que generó alguna polémica, pero con la que sólo pretendía reflexionar sobre algunas de nuestras prácticas...  Hoy escribo para certificar la defunción del Sistema Público de Servicios Sociales. Descanse en paz.


"La muerte de Santa Inés" Julio Romero de Torres (Wikimedia Commons)


Han sido años de recortes en el Plan Concertado, de ninguneo e invisibilización calculadas, de políticas para convertirnos en  un sistema residual encargado de parchear las deficiencias del resto de sistemas, de sobrecarga y reducción de funciones para dedicarnos sólo a pagar las facturas de los pobres mediante unas prácticas benefico-asistenciales que solo sirven para realizar una exigua, indigna e ineficaz transferencia de renta...

Y ya no ha podido resistir más.  Su debilidad intrínseca (asentado en una desvencijada, descoordinada y maltratada administración local) le ha impedido sobreponerse a tantos ataques. Murió. Fin. Sin vuelta atrás.

No voy ahora a desgranar responsabilidades. Lo dejo tal vez para otra ocasión. Tan sólo pretendo con esta entrada desvelar esta muerte y aportar pruebas de la misma, porque cuando muere alguien tan pequeño y deteriorado como era ese sistema, suele pasar desapercibido y hay gente que todavía puede pensar que sigue vivo cuando no es así.

Si lo estuviera, hubiera reaccionado contra la última cuchillada que el Gobierno de la Nación le ha asestado con la aprobación definitiva del Decreto que ha perpetrado  para regular el llamado Bono Social Eléctrico.
 
La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (AEDGSS) (una de las pocas entidades, sino la única, que ha intentado hasta el final defender el sistema para que no muriese) lleva tiempo alertándonos sobre las consecuencias que esta aprobación iba a tener.

Ya hablamos de ello hace unos meses, así que no me reiteraré. Os remito a la entrada en la que lo hice o a la última de la compañera Belén, en la que también habla de ello.

Ni los políticos que gestionan  el sistema ni los técnicos que trabajamos en él han levantado su voz contra este ataque sin precedentes, probablemente porque a muchos de ellos este tipo de política social les parezca la más adecuada. Otros muchos, tal vez porque ya no tengan fuerzas para oponerse.

En cualquier caso, la consecuencia es la misma: tanto unos como otros estamos gestionando y trabajando en un cadáver putrefacto. Abono de políticas sociales tan putrefactas como él mismo.

Y que esta Copla II, de Jorge Manrique, le sirva de homenaje:

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.


7 comentarios:

  1. gracias amigo y colega del alma.un saludo desde Málaga. JOSE manuel Ramírez.

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    1. Otro desde Aragón. Como sueles decir, seguimos...

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  2. Buen día:
    Ante la muerte del trabajo social he hablado con Lazaro y me ha comentado un par de iniciativas (habrá más seguro de otros tantos y tantas irreductibles como decía Bertolt Brecht: "hay hombres -personas- que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.)
    A lo que iba, en Navarra se está desarrollando un par de iniciativas interesantes:
    1. Proyecto ERSISI: inclusión social a traves de la gestión de casos. Es un "experimento" con financiación Europea que auna los esfuerzos de los servicios de empleo y servicios sociales. Exige una valoración social prevía, un plan de caso y su evalucación. Se desarrolla con 500 personas con las que se intervendrá y un grupo de control de otras 500. Intervención social pura y rigurosa. He tenido la suerte de colaborar en la formación del equipo y estoy francamente ilusionado. Su objetivo, a groso modo, descubrir qué es lo más útil para trabajar la inclusión social. Os dejo el enlace: https://www.navarra.es/home_es/Temas/Asuntos+sociales/Proyecto+ERSISI/
    2. Espacio sociosanitario: el departamento de Salud y Derechos Sociales están, estamos trabajando (como otras tantas comunidades autónomas con avances más bien lentos...) en una herramienta de valoración social que permita detectar las potencialidades y dificultades de las personas con las que intervenimos. Otra vez intervención social pura.
    Realmente creo que solucionamos problemas y atenuamos situaciones. Ganas no nos faltan, diariamente veo el compromiso y la ilusión, como vosotros. Tratan de matar el trabajo social, pero tenemos mucho margen. Defiendo la idea de aprovechar las tramitaciones, el acceso a derechos como el inicio de intervenciones de más calado (cuando procede).
    Hay que seguir apostando por nuestra profesión.
    Gracias compañero

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    1. Coincido... y añado el proyecto en el que trabajo desde hace dos años: el proyecto PACT que integra varias experimentaciones en la mejora de los servicios sociales, una de las cuales supone una recuperación de la intervención social como centro de la actividad de los profesionales. http://www.pact-project.eu

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    2. Queridos compañeros, de sobras sé que hay proyectos magníficos, como los que relatáis, a lo largo y ancho del sistema... y me agrada ver que frecuentemente se realizan con gran seriedad e ilusión. Creo que el problema del sistema no son los profesionales ni su capacidad para generar intervenciones eficaces.
      El tema va más allá, porque (y esto es una apreciación muy particular) el sistema es incapaz de asentar este tipo de proyectos, que en muchas ocasiones quedan como experiencias aisladas y a las que no se les da continuidad. Podría poner unos cuantos ejemplos de ello; sin ir más lejos las rentas mínimas de inserción se iniciaron en los 90 como algo innovador y una herramienta eficaz para la inclusión social. No voy a a analizar en este comentario en qué ha convertido el sistema estas rentas mínimas...
      Quiero decir con ello que además de esas innovaciones podríamos decir "tecnológicas", hacen falta profundas reformas estructurales tanto en el sistema como en el objeto y funciones del mismo. Sin ellas, todo lo que pueda hacerse morirá sin remedio. Aunque como decía Javier Krahe en su canción "El cromosoma": "La muerte no me llena de tristeza, las flores que saldrán de mi cabeza, algo darán de aroma." Gracias por vuestras aportaciones compañeros.

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  3. Pedro no ha muerto porque nunca existió, desde otros sistemas y ahora desde las empresas, Caíxas, aguas, alimentos, nos faltaba la luz...deciden a lo que los servicios sociales tienen que dedicarse. Los profesionales de a pie, poco margen de maniobra, los que llevamos muchos años cuando hemos podido nos hemos ido de la primera línea, los que quedan sobreviven como pueden...pero te puedo asegurar que esos profesionales no son los que deciden como se organiza el trabajo. El trabajo lo están organizando en muchos casos profesionales que dirigen, que luego los escuchas hablar en foros de servicios sociales y tienen unos discursos muy distintos a lo que están poniendo en la práctica. La verdad una pena...pero a lo mejor no somos tan necesarios, y solamente nosotros lo creemos, porque 30 años después no hemos convencido a nadie. Un abrazo y buen jueves festivo

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    1. Gracias Cheli. Tienes razón, hace tiempo que el sistema murió y gran parte de la responsabilidad la tenemos los profesionales (menos naturalmente los de a pie que los que se dedican a planificar, dirigir y gestionar). Ahora que parece que hay Trabajadores Sociales en estos puestos de responsabilidad (que hasta no hace mucho estaban paradojicamente vetados para nuestra profesión) creo que el problema es que se llega tarde. Otro abrazo de vuelta y feliz descanso.

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